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miércoles, 7 de agosto de 2013

Radiografía de… Gerber Bebible de Nestlé (110 ml)

• Contiene 5 veces más azúcar que proteína.
• Casi 3 cucharadas cafeteras de azúcar por porción.
• Tanto la Organización Mundial de la Salud como la Norma Oficial Mexicana de Orientación Alimentaria recomiendan evitar azúcares añadidos en lactantes.
• Tampoco se recomienda en lactantes el consumo de sal y este producto contiene 60 miligramos por porción.
• Mejor hay que prepararle al bebé un yogurt natural casero batido con la fruta. 



Cada porción de 110 mililitros del Gerber Bebible de Nestle contiene 14 gramos de azúcar, lo que equivale a 2.8 cucharadas cafeteras.

El consumo de cantidades tan altas de azúcar en lactantes no es recomendable, puesto que apenas empiezan a descubrir sabores y gustos. 

Generar desde temprana edad un gusto por alimentos tan dulces desplazará el gusto por el consumo de alimentos naturales.

Las verdaderas características y el valor nutricional de este producto.

Gerber Bebible de Nestlé

(alimento lácteo fermentado sabor natural 110 ml, menos de media taza):

Azúcar:
Cada porción de 110 mililitros contiene 14 gramos de azúcar, lo que equivale a 2.8 cucharadas cafeteras. 

La edad sugerida por los productores de este producto es para bebés mayores de 12 meses. 

Sin embargo, de acuerdo con organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), infantes menores de 2 años no deben consumir azúcar añadida. 

De igual manera, la Norma Oficial de Orientación Alimentaria establece se deben evitar azúcares añadidos en lactantes (www.promocion.salud.gob.mx/dgps/norma oficial mexicana nom-043 SSA2 2005.pdf). 

Un bebé se considera aún lactante hasta la edad de 2 años, ya que la indicación nacional e internacional de lactancia materna es alimentar al bebé con leche materna hasta los 2 años. 

Se recomienda la lactancia materna de 0 a 6 meses de forma exclusiva y continuar alimentando al bebé con la leche de su madre, puesto que le proporcionará aún hasta dos tercios de la energía total requerida (OMS, 2010).

Proporcionar este producto, con casi 3 cucharadas de azúcar, a un lactante es de mayor riesgo que para cualquier otra edad, ya que el alto consumo de azúcar está directamente asociado a padecimientos como obesidad y diabetes (ajcn.nutrition.org/Intake of sugar.pdf+html). 

Por otro lado, se ha observado que los altos consumos de azúcar provocan adicción, pues una vez que se convierte en hábito es mucho más difícil dejarla de consumir (www.saber.ula.ve/evidence that intermittent.pdf).

El consumo de cantidades tan altas de azúcar en lactante no es recomendable, puesto que apenas empieza a descubrir sabores y gustos. 

Generar un gusto por alimentos tan dulces desplazará el consumo de alimentos naturales (ajph.aphapublications.org/doi/pdf/fruits vegetables milk).

Promover esto en lactantes es peligroso, ya que ante el alto consumo de azúcares se generará un gusto y adicción por los alimentos intensamente dulces, lo cual llevará a ese bebé a generar malos hábitos de alimentación no aceptando los alimentos naturales o caseros. 

Es preocupante que la industria recomiende como una opción saludable este tipo de productos para un lactante. 
Sodio:
60 miligramos por botecito. 

Es frecuente que se añada sodio a los productos para mejorar el sabor; sin embargo, en lactantes no se recomienda la sal. 

El consumo de sodio recomendado para lactantes es el proveniente de la leche materna y los alimentos naturales de su propia región (www.nal.usda.gov/wicworks/Topics/FG/nutritional needs of infants.pdf).
Proteína:
En el caso de esta radiografía, incluimos el rubro de proteína, ya que es un elemento del producto que se establece en el etiquetado aunque su contenido realmente no es alto. 

Cada botecito contiene 2.5 gramos. 

En comparación con las altas cantidades de azúcar que el producto ofrece, el beneficio que la proteína pudiese contener se ve mermado. 

El producto contiene 5 veces más azúcar que proteína. 

Los lactantes en especial requieren de buenas fuentes de proteína, pero lo ideal es consumirlas de fuentes naturales.
Ingredientes:
Leche estandarizada parcialmente descremada pasteurizada de vaca, jarabe saborizado (10% compuesto de agua, azúcar, saborizante natural y ácido cítrico para dar acidez), azúcar, almidón (para dar consistencia), lactato de calcio, cultivos lácticos.

El segundo ingrediente es jarabe saborizado, el cual está compuesto principalmente de azúcar, y el tercer ingrediente es nuevamente azúcar. 

Recientemente se publicaron algunos resultados de la Encuesta Nacional de Nutrición 2012 que reveló un alza bastante considerable en la incidencia de diabetes con un 30%. 

Asimismo, se observa que en los últimos 6 años el número de personas con diabetes diagnosticados pasó de 4.3 millones a 6.4 millones, de los cuales sólo 1.6 millones tienen un control adecuado y 1.8 millones ya presentan alguna complicación, como falla renal, amputación, infarto o ceguera. 

Se estima que una cifra similar, es decir, al menos otros 6.4 millones de mexicanos también padecen diabetes, aunque todavía no estén enterados. 

Es importante mencionar, además, que de acuerdo con la Guía roja y verde de transgénicos de Greenpeace, la empresa Gerber de Nestlé utiliza ingredientes provenientes de transgénicos en sus productos (www.greenpeace.org/mexico/report/guia roja y verde.pdf). 

El engaño publicitario y en los etiquetados ha contribuido enormemente a los padecimientos que actualmente se viven en el país, como el sobrepeso, obesidad y diabetes. 

Es prioritario que los etiquetados no engañen a los consumidores y no desorienten, haciendo creer que son opciones saludables de consumo cuando no lo son.
Etiquetado:
El etiquetado frontal contiene el título “Gerber” y justo abajo la imagen de un bebé, que es la marca registrada por la empresa. 

Debajo de la carita del bebé tiene una leyenda con letras de colores que dice “Bebible”. No se logra visibilizar qué tipo de producto es pero da a entender que es un yogurt bebible.
El fondo es azul y se muestra un líquido blanco lechoso. 

En la parte inferior dice con letras pequeñitas de tamaño aproximado a 2 milimetros, muy difícil de leer, dice que es un “alimento lácteo fermentado sabor natural”. 

En la parte lateral derecha del envase contiene las calorías por envase, de acuerdo con las GDA (Guías Dietarias de Alimentación), el formato que ha adoptado la industria es su etiquetado para orientar al consumidor; sin embargo, se ha demostrado que en realidad no tienen sustento científico, engañan y desorientan al consumidor. 

El doctor Barquera del Instituto Nacional de Salud Pública realizó un estudio en dónde el 98% de los estudiantes de nutrición no lograron comprender este tipo de etiquetados correctamente. 

En este caso una clara evidencia de la falta de solidez científica es que el porcentaje para las calorías se establece acorde a una dieta de 2,000 kcal, que son es el promedio que se requiere para un adulto. 

También llama la atención que no se resalta en el formado de GDA ningún otro nutriente como se hace en otros productos. 

El etiquetado es la única orientación que el consumidor realmente tiene para conocer cuál es la calidad nutricia de los productos industrializados. 

Por ello, es importante que el etiquetado no induzca al error, como está claramente establecido en la Norma Oficial de Etiquetado, NOM-051-SCFI/SSA1-2010 que la información no debe inducir a error y debe ser clara (dof.gob.mx/05/04/2010).

Las madres de familia engañadas, realmente consideran que este tipo de productos representan buenas opciones de consumo para sus bebés, ya que todo el empaque induce a creer que lo es: a través de las imágenes, las leyendas con ciertas propiedades resaltadas como “proteínas, calcio”, recomendaciones.
Por ejemplo, en la parte trasera contiene una leyenda que dice: ES BUENO SABER QUE… Desarrollado por el experto en nutrición infantil. 

Nestlé es una de las empresas que más engaña a los consumidores y que no es aceptada en varios países. 

Existe una campaña en más de 20 países en el mundo, que se llama “Nestlé mata Bebés”, ya que sus prácticas son no adecuadas por los lactantes y a través de la intensa publicidad induce a las madres de familia a dar fórmulas y sustituir la leche materna (stopnestle.com/). 

Nestlé NO es el experto en nutrición infantil, como hace creer su publicidad, todo lo contrario; sus productos con altas cantidades de azúcar, como es el caso presente, representan un riesgo para la salud de los bebés. 

Quien debe establecer los criterios para dictaminar quién es el experto en nutrición infantil, es la ciencia.
Valoración general:
No recomendado para consumo en bebés.
No recomendable para consumo habitual en niños.
Se puede ofrecer como postre a un niño mayor de 3 años.
Alternativa:
Yogurt natural, casero, batido con la fruta que más guste al bebé. 

No olvidemos que la obesidad es una enfermedad y además es una epidemia, es decir, existe “algo” en el ambiente que está enfermando a la gente. A este ambiente se le ha llamado ambiente obesigénico. 

A diferencia de otras epidemias que se han presentado en la historia, entre lo que nos está enfermando, es el consumo de productos ultra industrializados o a lo que se le ha denominado la “dieta occidental”. Ésta consiste en el alto consumo de productos con concentraciones elevadas de azúcar, grasa, sal, harinas refinadas y bajos en fibra. 

La obesidad no es una cuestión de “decisión personal”, ya que existe un fuerte engaño con referencia la calidad de los productos que consumimos (Lustig, 2010. www.youtube.com/watch?v=277MKP7uV5g).

viernes, 2 de agosto de 2013

Radiografía de productos: Chocokrispis 30 g



El engaño al consumidor debe acabarse. Exagerar en sus propiedades y mentir en su etiqueta son algunos de los engaños que constantemente nos hace la industria alimentaria como consumidores. 

Las verdaderas características 
y valor nutricional. 
 

Chocokrispis (30 g, media taza) de Kellogg’s:

Azúcar:

11 gramos por porción, equivale a 2.2 cucharadas cafeteras de azúcar lo cual cubre del 55% al 73% de lo que un niño debe de consumir para todo el día. De acuerdo con la Asociación Americana del Corazón la cantidad de azúcar máximo tolerada para un niño es de 3 a 4 cucharadas cafeteras de azúcar para todo un día.

Sodio: 

210 mg, una sola porción equivale al 17.5% del sodio que un niño requiere para todo el día. Un niño requiere aproximadamente 1,200 mg de sodio para todo el día.

Colorantes: 

Contiene rojo allura, amarillo ocaso (o amarillo 6), tartrazina (amarillo 5). Colorantes asociados a cambios en la conducta como hiperactividad y déficit de atención en niños.

Fibra: 

Medio gramo. Un niño debe de consumir entre 15-20 gramos al día.

Etiquetado: 

Los porcentajes que manejan en el etiquetado frontal son confusos y engañosos. El 12 vitaminas y minerales está resaltado para hacer creer al consumidor que al contener vitaminas y minerales es un buen producto.

Ingredientes: 

“FortiCalcio” y “CreciZinc” son componentes inventados y se integran dentro de la lista de ingredientes. Esto confunde y hace pensar falsamente que el producto es saludable por el calcio y el zinc. Las vitaminas y minerales añadidos solo tienen biodisponibilidad de 20% a 30%. También contiene azul brillante 1 y 2, rojo 3, saborizante artificial a chocolate y vainilla, dos diferentes tipos de azúcares.

Valoración general:

No recomendado para consumo habitual, mucho menos para los niños.

De acuerdo a la definición de cereales*, los Chocokrispis de Kellogg’s no califican como cereales, sino que son harinas con azúcar y aditivos (saborizantes, colorantes, conservadores, vitaminas, minerales) añadidos.

Alternativa:

Arroz con leche con un poco de chocolate (cacao) en polvo.

Radiografía de… Galletas Príncipe, de Marinela

    • De preferencia, no ofrecer a los niños o hacerlo de forma espaciada.  

    • No recomendado para consumo habitual.

Galletas Príncipe (1 paquete, 8 piezas):

Azúcar:
31.2 gramos de azúcar en un paquete de 88 gramos, lo que equivale a 6½ cucharadas cafeteras de azúcar por un paquete de estas galletas.

Esto constituye un 130% del azúcar máxima tolerada que una mujer puede consumir para todo el día y el 93% para el caso de los hombres, de acuerdo con la Asociación Americana del Corazón (AAC o AHA, por su siglas en inglés).

Hay personas que consumen hasta dos paquetes de estas galletas en un solo día.
Un niño que consume un paquete de estas galletas estaría ingiriendo del 163 al 216% de azúcar máxima tolerable para todo el día, que de acuerdo con lo establecido por la AAC para esa edad es de 3 a 4 cucharadas de azúcar.

Como es obvio por la información nutrimental que se proporciona en el etiquetado –que es por galleta y no por paquete–, un consumidor difícilmente podrá darse cuenta de la cantidad de azúcar contenida en un solo paquete de estas galletas y que está consumiendo el doble de azúcar máxima tolerada para todo el día.

Cabe recordar que el alto consumo de azúcar está asociado a un riesgo mayor de padecer obesidad y diabetes [ver Vasanti S Malik, et. al. "Intake of sugar-sweetened beverages and weight gain: a systematic review", descargar (PDF, 163 Kb)].

Además, se ha observado que los altos consumos de azúcar provoca adicción, por lo cual, una vez que se convierte en hábito, es mucho más difícil dejarla de consumir [ver Carlo Colantuoni, et. al. "Evidence That Intermittent, Excessive Sugar Intake Causes Endogenous Opioid Dependence", descargar (PDF, 200 Kb)].
Es muy preocupante que la población cada vez tenga mayor acceso a este tipo de productos y que éstos se hayan convertido en parte de la ingesta cotidiana.

Las galletas son frecuentemente consumidas para acompañar el café en reuniones sociales, familiares, amistosas o laborales. 
Fibra:
El total de fibra por paquete es de 3.2 gramos.

Esta es una cantidad de fibra baja para un adulto, ya que la recomendación de fibra que debe consumir un adulto para todo un día es de al menos 25 gramos y para un niño o adolescente el consumo de fibra recomendable es de 19 a 25 gramos al día.

Lo realmente importante es que la fibra provenga de distintas fuentes, como de granos enteros, frutas y verduras (ver http://www.who.int/dietphysicalactivity/publications/trs916/en/gsfao_obesity.pdf).
Grasa:
El paquete contiene 17.6 gramos de grasa, lo que equivale a 3½ cucharadas de grasa vegetal o lo que conocemos como manteca vegetal.

De estos 17.6 gramos, 11 gramos son de grasa saturada. Este es el peor tipo de grasa que se pueda consumir, ya que ha sido saturada de forma química: al organismo se le dificulta más digerirla y es el tipo de grasa que más daño provoca.

De acuerdo con las recomendaciones calóricas promedio para un adulto, la cantidad de grasa que se puede consumir en todo el día es de 25 a 30% aproximadamente.

Un solo paquete de estas galletas cubre una tercera parte de la recomendación total de grasa.

La cantidad de grasa saturada también es alta. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda una ingesta no mayor al 8% de las calorías provenientes de grasa saturada. En una dieta de 2,000 kcal en gramos equivale a 18 gramos para todo el día. El paquete completo contiene 11 gramos de grasa saturada, cubriendo el 61% de la cantidad máxima recomendada.

Sodio:
Por paquete contiene 328 miligramos o el 13.6% del requerimiento total de sodio para un adulto, que son no más de 2,400 miligramos.

Por otro lado, de acuerdo con el semáforo inglés para productos industrializados se establece: un producto que contenga entre 120 y 600 miligramos de sodio por cada 100 gramos de producto es considerado moderado en sodio (ver http://www.food.gov.uk/northern-ireland/nutritionni/niyoungpeople/survivorform/bestreadbefore/signposting).

La relación directa entre mayor consumo de sodio y valores elevados de presión arterial se demuestra en diversos estudios.

La ingesta de sodio en la población ha incrementado considerablemente, ya que la dieta tradicional mesoamericana ha cambiado para ser sustituida por lo que se le ha denominado la dieta occidental o alimentación basada en productos industrializados altos en azúcares, grasas y sal.
Sólo algunos productos industrializados están exentos sodio (ver http://hyper.ahajournals.org/content/47/2/296.full.pdf+html). 
Etiquetado:
El etiquetado es muy sencillo, pero llamativo. El paquete es color dorado, resaltando dos galletas sabor chocolate abajo del nombre del producto.

En la parte inferior y lateral del etiquetado frontal se muestran los gramos y porcentajes de calorías, azúcares, grasas saturadas y sodio por porción de una sola galleta.

El paquete contiene ocho galletas y difícilmente una persona consume solo una galleta del paquete, por lo que la información nutrimental debería indicar el contenido del paquete completo; no el de solo una galleta.

Por otro lado, se observa que en el etiquetado se utilizan denominaciones como “… % de los requerimientos diarios recomendados” y los organismos de salud internacionales no establecen una “recomendación” de azúcar añadida, sino que han establecido una cantidad máxima tolerable.

La AHA indica ingestas máximas tolerables de azúcares del 5% y la OMS no más del 10% de las calorías totales. La industria de alimentos y bebidas no maneja estos criterios; por el contrario, ha generado sus propios criterios que resultan engañosos para los consumidores. Un claro ejemplo son los valores de azúcar que se proporcionan.

Los valores de azúcar que se establecen en el etiquetado son del 4%; sin embargo, usando el mismo criterio que aquí se indica el porcentaje real sería del 32% para las ocho galletas.

No obstante, de acuerdo con las cantidades máximo toleradas de azúcar acorde a criterios internacionales, los porcentajes distan mucho de lo que la industria promueve.

En este sentido, el porcentaje de azúcar es del 130% conforme con la AHA y del 65% de la cantidad máxima tolerada de acuerdo con la OMS.

El tipo de información que utiliza la industria en los etiquetados frontales, a la que se le ha denominado GDA (Guías Diarias de Alimentación) no tiene sustento científico y se ha demostrado que engaña y desorienta a los consumidores en lugar de orientarlos.

Este tipo de información induce a creer que las cantidades, ya sean de calorías, grasas saturadas, sodio o azúcar, son bajas cuando en realidad no lo son.

Existe una demanda ante Cofepris 
(Comisión Federal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios)

No hay que olvidar que el etiquetado es la única orientación que el consumidor realmente tiene para conocer cuál es la calidad nutricia de los productos industrializados.

Es importante que el etiquetado no induzca al error, puesto que está claramente establecido en la norma oficial de etiquetado, NOM-051-SCFI/SSA1-2010, que la información no debe inducir a error y debe ser clara (ver http://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5137518&fecha=05/04/2010).
Ingredientes:
Harina, relleno sabor chocolate (del cual el primer ingrediente es azúcar y el segundo es grasa vegetal o manteca vegetal), azúcar (como tercer ingrediente), (otra vez) grasa vegetal, glucosa, colorantes amarillo 6 y rojo 40 (enlistados en dos ocasiones y componentes que están asociados a cambios en la conducta en los niños, como hiperactividad y déficit de atención).

Contiene 30 ingredientes en total (contando vitaminas, minerales, conservadores y saborizantes artificiales).
De acuerdo con el investigador Michael Pollan, cualquier producto que contenga más de cinco ingredientes, no es recomendable.
Valoración general:
No recomendado para consumo habitual.

Se puede consumir de forma esporádica.

De preferencia, no ofrecer a los niños o hacerlo de forma espaciada.

Evitar su consumo, en la mayor medida posible, por su alto contenido de azúcar, sodio y grasa saturada.
Alternativa:
Alegría de amaranto o una palanqueta de cacahuate.
No olvidemos que la obesidad es una enfermedad y además es una epidemia, que se presenta porque existe “algo” en el ambiente que está enfermando a la gente. A diferencia de otras epidemias que se han presentado en la historia, aquí entre lo que nos está enfermando se encuentra el consumo de productos ultra industrializados a lo que se le ha denominado la “dieta occidental”, que consiste en el alto consumo de productos con concentraciones elevadas de azúcar, grasa, sal, harinas refinadas y bajos en fibra.

La obesidad no es una cuestión de “decisión personal”, ya que existe un fuerte engaño con referencia a lo que consumimos (Lustig, 2010. http://www.youtube.com/watch?v=277MKP7uV5g).

Existe el riesgo de que este producto sea percibido como recomendable por el tipo de publicidad con el que se promociona.

jueves, 1 de agosto de 2013

Engaña Coca-Cola con su etiquetado


Los mexicanos no somos solamente los mayores consumidores de refrescos en el mundo, también lo somos de Coca-Cola. El incremento en el consumo de refrescos se relaciona con el aumento del sobrepeso, la obesidad y la diabetes, como lo demuestran una larga lista de estudios científicos.
No es una coincidencia que seamos uno de los países con los mayores índices de sobrepeso y obesidad y, al mismo tiempo, el mayor consumidor de refrescos, con un promedio de más de 160 litros por persona al año. Y el consumo de refrescos no sólo se relaciona con el sobrepeso y la obesidad, también con la desnutrición. En las familias pobres del país, más de la mitad de la población, se gasta más en refrescos que en huevos, frijol o tortillas, de acuerdo al Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).

Coca-Cola publicita, en las últimas semanas, que está ofreciendo, a través de un nuevo etiquetado, información al consumidor sobre el contenido de calorías, sodio y azúcar en sus productos, como si se tratará de una labor altruista, cuando es una obligación ofrecer información veraz.

Sin embargo, lo que hace Coca-Cola es mentir en el etiquetado y, como en la mejor estrategia del nacionalismo alemán, para evitar que se sepa que miente, publicitar que lo que dice es verdad: repetir la mentira hasta convertirla en “verdad”.

Tomemos como ejemplo una botella de Coca-Cola de 600 mililitros:

1. En primer lugar, la información que brinda Coca-Cola, como parte de este nuevo etiquetado, es de una porción de 200 mililitros, a pesar de que la botella es de 600 mililitros, como si el consumidor fuera a beber esta botella de manera prorrateada a lo largo de tres días. La realidad es que el consumidor se la beberá en un solo día. Por lo tanto, la información es engañosa y requiere que el consumidor multiplique los contenidos de azúcar y calorías por tres.

2. En el etiquetado de Coca-Cola se “informa” que el porcentaje que presenta de azúcares es del 17% del requerimiento diario y el de calorías del 4%. Al tratarse de azúcares, el porcentaje establecido en azúcares y calorías debería estar relacionado con el consumo máximo tolerable al día de azúcar añadido referido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 200 kilocalorías.

Si se brinda información veraz al consumidor, como lo establece la legislación nacional e internacional, y se ajusta la información de la Coca-Cola a la ración completa de la botella, que se beberá en un día (600 ml), y los porcentajes de azúcar se establecen en relación directa a los máximos tolerables para la OMS, el etiquetado de la Coca-Cola de 600 ml tendría que informar de la siguiente manera:

A. Información como aparece en el envase:

B. Información como debería aparecer en el envase:
* De acuerdo a lo máximo tolerado (200 calorías) de ingesta de azúcar añadida para un adulto que establece la Organización Mundial de la Salud.

La Norma Oficial Mexicana 051 establece que: ”La información contenida en las etiquetas de los alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasados debe ser veraz y describirse y presentarse de forma tal que no induzca a error al consumidor con respecto a la naturaleza y características del producto”.

El ejemplo de la Coca-Cola de 600 mililitros se incorporó, como un ejemplo, en una denuncia contra este etiquetado presentada ante la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).

Es importante señalar que este tipo de etiquetado fue introducido en México por Coca-Cola y Kellog’s y, posteriormente, adoptado por las empresas agrupadas en ConMéxico. De acuerdo con ConMéxico el objetivo de su etiquetado frontal es “facilitar al consumidor el acceso, entendimiento y uso de la información sobre la composición nutrimental de alimentos y bebidas no alcohólicas”.

Como la industria tabacalera lo hizo durante decenios, la industria de alimentos y bebidas miente y engaña a costa de la salud de la población. Lo anterior puede comprobarse con el etiquetado que Coca-Cola y ConMéxico presentan como un aporte de las empresas para ofrecer al consumidor mejor información.

El Instituto Nacional de Salud Púbica (INSP) analizó este etiquetado evaluando su comprensión por 122 estudiantes de nutrición. Entre sus resultados, destaca: “El tiempo promedio que tardaron los estudiantes en contestar tres preguntas que evaluaban el contenido de energía, azúcares y el número de productos que podían consumir para cumplir con el máximo de azúcares recomendado en el etiquetado frontal GDA fue de 3.34 minutos. Sólo 1.8% respondió correctamente a estas preguntas utilizando 6 minutos”.

El 9 de enero de 2012 presentamos denuncia ante Cofepris contra este etiquetado que viola la NOM-156.
Cofepris no ha dado respuesta alguna a la denuncia, al contrario, esta autoridad permite que se realice publicidad, como la de Coca-Cola, que presenta a este etiquetado como veraz.

ConMéxico y las empresas que han aplicado este etiquetado actúan en la total impunidad: desarrollan su propio etiquetado, engañan al consumidor y violan la ley.

Debemos recordar que uno de los 10 objetivos del Acuerdo Nacional por la Salud Alimentaria (ANSA), la estrategia federal para combatir la obesidad, es el desarrollo de un etiquetado que ofrezca información suficiente para que los consumidores realicen elecciones bien informadas. En los hechos, la autoridad, ante las denuncias, actúa contra el ANSA, sale en defensa de las empresas, en defensa de la Coca-Cola.

En su último informe de gobierno, Felipe Calderón, reconoció que su gobierno no logró disminuir el crecimiento de la mortalidad por diabetes que llegó a un crecimiento anual de 4.1% en 2010 y cobra la vida de alrededor de 70,000 personas cada año. En enero de 2012, desde Davos, Suiza, Felipe Calderón, en un acto público, aplaudió la inversión de mil millones de dólares de Coca-Cola en México.

martes, 30 de julio de 2013

Radiografía de… Special K Original, de Kellogg’s, 30 g

Un solo plato de este cereal contiene casi la mitad del azúcar diaria máxima tolerada para una mujer adulta y casi el 20% de sodio recomendable para todo el día. 
 
Cuatro de sus seis principales ingredientes son algún tipo de endulzante calórico. 

Además, contiene un edulcorante no calórico llamado sucralosa o lo que comunmente se conoce como Splenda, que le da mayor dulzor al producto. Por eso contiene menos azúcar, en relación con otros cereales.
Y en ningún otro lado más visible del empaque, aparte de los ingredientes, se resalta que contiene sucralosa.

Es importante considerar ello, pues regularmente cuando se compra la caja de cereal toda la familia consume del mismo producto, incluyendo los niños. 

Las verdaderas características y el valor nutricional de este producto.

Special K Original 30 gramos (3/4 taza):

Azúcar:
5 gramos por cada 30 gramos de porción, lo cual equivale a una cucharada cafetera.
Sin embargo, la porción de 30 gramos es igual a media taza. 

Es un hecho que un adulto difícilmente consume media taza de cereal. Regularmente consume más: dos porciones o incluso más.

 
En las imágenes se muestra la porción que una persona consume normalmente (a) y la porción de que se habla en el empaque (b). 

Al considerar el plato que una persona consume normalmente, el contenido de azúcar entonces es de 10 gramos o dos cucharadas. 

En comparación con otros cereales, esta cantidad de azúcar pudiese parecer que no es tanta, pero consumir dos cucharadas completas de azúcar en un plato de cereal no es una buena recomendación. 

Esto constituye del 29 al 40% de la azúcar máxima tolerada que un adulto puede consumir para todo el día, de acuerdo con la Asociación Americana del Corazón (AAC), pues la cantidad de azúcar máxima tolerada diaria para un adulto, conforme con la ACC, es de cinco a siete cucharadas cafeteras de azúcar para todo un día. Así, en un solo plato de cereal se estaría consumiendo casi la mitad máxima tolerada diaria de azúcar.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), por su parte, establece que no se debe superar más del 10% de las calorías totales, no excediendo 10 cucharadas de azúcar añadida para todo el día.

Por otro lado, se observa que contiene cuatro diferentes tipos de azúcar (azúcar, extracto de malta, jarabe de maíz de alta fructosa y maltodextrinas). 

Alguien que consume diario o frecuentemente este tipo de productos tiene mucho mayor riesgo a padecer obesidad y diabetes [ver Vasanti S Malik, et. al. "Intake of sugar-sweetened beverages and weight gain: a systematic review", descargar (PDF, 163 Kb)].

Además, se ha observado que los altos consumos de azúcar provoca adicción, por lo cual, una vez que se convierte en hábito, es mucho más difícil dejarla de consumir [ver Carlo Colantuoni, et. al. "Evidence That Intermittent, Excessive Sugar Intake Causes Endogenous Opioid Dependence", descargar (PDF, 200 Kb)].

Por otra parte, se recomienda evitar el jarabe de maíz de alta fructosa (Ludwig R., Thetoxic truth about sugar).
Fibra:
1.5 gramos por porción.

En un plato regular equivaldría a 3 gramos por porción.

Esta es una cantidad de fibra baja para un adulto, ya que la recomendación de fibra que debe consumir un adulto para todo un día es de al menos 25 gramos.

Lo realmente importante es que la fibra provenga de distintas fuentes, como de granos enteros, frutas y verduras (ver http://www.who.int/dietphysicalactivity/publications/trs916/en/gsfao_obesity.pdf).

La fibra que proporciona el producto efectivamente proviene de cereales enteros como el trigo. Es notorio observar que conforme los consumidores exigen mayor calidad en lo que consumen, la industria de alimentos mejora la calidad de sus productos. Special K ahora se elabora con trigo entero y antes se usaba sólo el salvado de trigo.
Sodio:
Por porción contiene 180 miligramos. En un plato regular contiene 360 miligramos, lo cual equivale a 18% del requerimiento total de sodio para todo el día.

De acuerdo con el semáforo inglés para productos industrializados se establece que un producto que contenga entre 120 y 600 miligramos de sodio por cada 100 gramos de producto, es considerado moderado en sodio. (ver http://www.food.gov.uk/northern-ireland/nutritionni/niyoungpeople/survivorform/bestreadbefore/signposting).
Etiquetado:
El etiquetado es muy sencillo. Muestra la silueta de una mujer esbelta, con cintura, una cucharada del producto y una gran ‘K’ en medio. 

En el costado viene una pequeña leyenda que dice: “hojuelas tostadas de arroz y trigo”. 

Es el primer producto que se analiza que dicha leyenda no es engañosa, ya que efectivamente en los ingredientes observamos arroz y trigo entero. 

Sin embargo, también se observan cuatro diferentes tipos de azúcar, lo cual anula el poco valor nutritivo que pudiera tener el producto. 

En la información nutrimental, proporcionada en la parte frontal, no se resalta la cantidad de sodio, la cual es relativamente alta para un solo plato regular.

En este tipo de etiquetados frontales, denominado GDA (etiquetado propuesto y establecido por la misma industria, que no tiene ningún tipo de regulación [ver http://conmexico.com.mx/sitio/2011/03/conmexico-presenta-imagen-grafica-de-etiquetado-nutrimental-voluntario-checa-y-elige-claves-de-nutricion/], es desorientador, ya que el etiquetado sólo resalta lo que la industria desea resaltar, pero no proporciona información completa y con respaldo científico.

Es importante, además, que el etiquetado no induzca al error, puesto que está claramente establecido en la norma oficial de etiquetado, NOM-051-SCFI/SSA1-2010, que la información no debe inducir a error y debe ser clara (ver http://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5137518&fecha=05/04/2010).

Al reverso de la caja vienen varias leyendas en dónde en una de ellas se establece que está “especialmente diseñado para la mujer”.

Los colores que abundan son rojo y blanco. 

También contine la imagen de una mujer esbelta promocionando el sitio web para personalizar tu “plan”. 


 
En el sitio web encontramos que efectivamente la publicidad está dirigida a mujeres, poniendo una figura de una mujer esbelta justo en el centro y varias imágenes de mujeres delgadas vestidas de rojo y otras de blanco. Todas delgadas y de apariencia saludable. 

En los comerciales ofrecen un “plan personalizado” y sugieren consumir cereal Special K en la mañana y en la noche. 

En el plan personalizado también sugieren para una de las colaciones una barrita Special K. 

Si añadimos las “recomendaciones saludables” que hace Kellogg’s, sumaríamos un total de siete cucharadas cafeteras de azúcar, sin contemplar otros productos que contengan azúcar añadida, un té, un café. 

También las sugerencias de “menú” es aceptable, pero poco variado, ya que integra el cereal en la mañana y en la noche, luego integra otro producto Kellogg’s en una colación. 

La cuestión es que las mujeres creen que siguiendo este tipo de recomendaciones realmente bajarán peso.

 

Sin embargo, no es recomendable estar consumiendo más del 100% del azúcar máximo tolerada para una mujer en todo el día. 

Tampoco es recomendable una dieta tan poco variada, ya que el organismo necesita recibir alimentos de diferentes fuentes para poder suministrar los suficientes nutrimentos que se necesitan. 

Se recomienda que la dieta sea variada y abundante en frutas, verduras, granos enteros de la fuente directa y no procesados, así como poca sal o sodio. 

En este producto un solo plato de cereal contiene la mitad del azúcar máxima tolerada para una mujer adulta y casi el 20% de sodio recomendable para todo el día. 

Al consumir un desayuno basado en un solo plato de cereal con leche y tal vez alguna fruta, en poco tiempo volverá a haber hambre, ya que las cantidades de alimento son pocas.
Ingredientes:
Arroz, trigo entero, azúcar, sal yodada, calcio, extracto de malta, jarabe de maíz de alta fructosa, vitamina C, maltodextrina, otras vitaminas y minerales. 

Es importante resaltar que el producto contiene pocos ingredientes. 

Pero también es importante resaltar que de los seis ingredientes que contiene, cuatro son algún tipo de endulzante calórico.

Además, contiene sucralosa o lo que comúnmente se conoce como Splenda, que le da mayor dulzor al producto. Por eso contiene menos azúcar, en relación con otros cereales. El nombre sucralosa suele confundirse con sacarosa , por lo cual es más difícil de detectar que se trata de un edulcorante no calórico. 

Cabe resaltar el hecho de que en ningún otro lado más visible del empaque, aparte de los ingredientes, dice que viene endulzado con un edulcorante no calórico. 

Es importante considerar ello, pues regularmente cuando se compra la caja de cereal toda la familia consume del mismo producto, incluyendo los niños. 

Al no establecer en el empaque en un lugar más visible, además de la lista de ingredientes, que contiene un edulcorante no calórico, una madre o un padre jamás sabrán que le están dando a sus hijos un químico no recomendable para el consumo de los niños (ver http://www.cienciasdelasalud.edu.ar/powerpoints/bebidas_artic.pdf).

Es de carácter imperativo que se ponga un alto a los engaños publicitarios de los productos industrializados, especialmente aquellos que se anuncian como saludables y que la misma empresa los “recomienda” para un consumo habitual.
Valoración general:
No recomendado para consumo habitual ni para bajar de peso.
Se puede consumir esporádicamente.
No ofrecer a los niños.
Alternativa:
Arroz con leche, canela, fruta y miel. 

No olvidemos que la obesidad es una enfermedad y además es una epidemia, que se presenta porque existe “algo” en el ambiente que está enfermando a la gente. A diferencia de otras epidemias que se han presentado en la historia, aquí entre lo que nos está enfermando se encuentra el consumo de productos ultra industrializados a lo que se le ha denominado la “dieta occidental”, que consiste en el alto consumo de productos con concentraciones elevadas de azúcar, grasa, sal, harinas refinadas y bajos en fibra.

La obesidad no es una cuestión de “decisión personal”, ya que existe un fuerte engaño con referencia a lo que consumimos (Lustig, 2010. http://www.youtube.com/watch?v=277MKP7uV5g).

Existen muchos productos que se anuncian como saludables y no lo son. 

Este producto no es dañino si se consume en cantidades moderadas, pero no es tan saludable como aparenta.

Existe el riesgo de que este producto sea percibido como recomendable por el tipo de publicidad con el que se promociona. 

La publicidad de los productos Special K va principalmente dirigido a mujeres, utilizando en sus comerciales a mujeres delgadas e induciendo a que te puedes “ver” así consumiendo productos Special K porque te harán bajar peso. 

La belleza de un ser humano, mucho menos de una mujer, jamás debe basarse en la apariencia o “figura esbelta” como lo sugieren los comerciales y la publicidad en general de estos productos. 

Los riesgos de consumir un producto que se publicita como saludable es que puede generar una mayor tendencia a consumirlo de forma cotidiana y en mayores cantidades (por ejemplo, como desayuno y cena).

Un producto que cubre del 29 al 40% de azúcar máxima tolerada para todo el día no es recomendable.

Radiografía de… Fuze tea, de Coca-Cola, de 600 ml

Los tés forman parte de nuestra cultura como algo benéfico, por lo que es más fácil adoptarlos como opción. Sin embargo, este producto, más que ser un té, es agua con azúcar y algo de extracto de té negro.

Cada botella de 600 mililitros (que es la presentación más común) contiene en total 48 gramos de azúcar, lo cual equivale a 9.6 cucharadas cafeteras. 

Tan solo por esa cantidad tan elevada de azúcar que contiene se trata de un producto NO recomendado para consumo habitual.

Las verdaderas características y el valor nutricional de este producto.

Fuze tea, de Coca-Cola, de 600 ml:

Azúcar:
Cada botella de 600 mililitros (que es la presentación más común) contiene en total 48 gramos de azúcar, lo cual equivale a 9.6 cucharadas cafeteras. 

La cantidad de azúcar presente en esta bebida es un exceso, ya que con una sola botella se cubre el 192% del azúcar total máximo tolerado para una mujer, de acuerdo con la Asociación Americana del Corazón (AAC o AHA, por sus siglas en inglés). La Organización Mundial de la Salud establece que no debe haber una ingesta mayor al 10% de las calorías totales de la dieta, con esto se cubre un total del 96% del total de azúcar máximo tolerado bajo esa consideración. Con una sola bebida de estas se está cubriendo el total y hasta el doble de azúcar máxima tolerada. 

Por otro lado, se ha visto que con las calorías consumidas en líquido o tomadas hay una menor saciedad, el cerebro no registra la cantidad ingerida igual que cuando son calorías masticadas y además se generan picos de insulina en sangre muy elevados, ya que la absorción del azúcar es más rápida (Bray, et al. Am J Clin Nutr 2004;79:537–43). 

En la naturaleza, los azúcares regularmente se encuentran en pocas cantidades y en alimentos que son ricos en fibra. Esto permite que su digestión y absorción se haga más lenta y no provoque una alteración en el organismo. Sin embargo, lo que ha sucedido en las últimas décadas es que a través de la tecnología de alimentos podemos encontrar azúcar (y otros tipos de azúcares) de forma libre y en cantidades excesivas. Hoy en día, uno de los vehículos principales de azúcar al cual se tiene fácil acceso son las bebidas azucaradas.

Se ha observado una asociación directa con la ingesta de bebidas azucaradas y la epidemia de sobrepeso y obesidad; y no sólo eso, también se ha visto una directa asociación con diabetes (Jiménez-Aguilar, et al. J. Nutr. 138: 2454–2461, 2008; Schulze, et al. JAMA 2004;292:927-934). Una persona que toma una bebida azucarada diario tiene una mayor probabilidad de padecer diabetes, aun no teniendo la predisposición genética.

Además, se ha observado que los altos consumos de azúcar provoca adicción, por lo cual, una vez que se convierte en hábito, es mucho más difícil dejarla de consumir [Carlo Colantuoni, et. al. "Evidence That Intermittent, Excessive Sugar Intake Causes Endogenous Opioid Dependence", descargar (PDF, 200 Kb)]. Esta es una razón por la que la población ha adoptado el consumo de bebidas azucaradas como parte de sus hábitos diarios, lo que ha impactado fuertemente en los hábitos tradicionales y la cultura.
Es preocupante que la población cada vez tenga mayor acceso a este tipo de productos y que éstos se hayan convertido en parte de su ingesta cotidiana con la creencia de que están consumiendo un producto saludable. Los tés forman parte de nuestra cultura como algo benéfico, por lo que es más fácil adoptarlos como opción. Sin embargo, este producto, más que ser un té, es agua con azúcar y algo de extracto de té negro. 

Ver impactos del consumo de refrescos y bebidas azucaradas en video “The Real Bears”: http://alianzasalud.org.mx/2012/10/osos-reales-the-real-bears/ 

 
Sodio:
 
Una botella de este producto contiene 120 miligramos de sodio. 

De acuerdo con el semáforo inglés para productos industrializados se establece que un producto que contenga entre 120 y 600 miligramos de sodio por cada 100 gramos de producto, es considerado moderado en sodio (http://www.food.gov.uk/northern-ireland/nutritionni/niyoungpeople/survivorform/bestreadbefore/signposting).

La relación directa entre mayor consumo de sodio y valores elevados de presión arterial se demuestra en diversos estudios. 

La ingesta de sodio en la población ha incrementado considerablemente, ya que la dieta tradicional mesoamericana ha cambiado para ser sustituida por lo que se le ha denominado la dieta occidental o alimentación basada en productos industrializados altos en azúcares, grasas y sal. Solo algunos productos industrializados están exentos de sodio (http://hyper.ahajournals.org/content/47/2/296.full.pdf+html).

Es frecuente que a las bebidas azucaradas se añada sodio para diluir su sabor tan dulce; sin el sodio y otros aditivos no podríamos consumir casi 10 cucharadas de azúcar que contiene este producto, ya que el organismo no lo aceptaría. Es, justo, a través del sodio que engaña al paladar para disimular un sabor exageradamente dulce.
Etiquetado:
La etiqueta es naranja con las palabras “Fuze tea” en grande y con un diseño colorido, verde y naranja, con la imagen de un limón partido. 

En letras más pequeñas tiene la leyenda de “té negro natural” (esta última palabra de menor tamaño), luego: “sabor limón”. 

También tiene una leyenda de “sin conservadores”. 

En la parte trasera contiene la información nutrimental bajo el formato GDA y lo primero que se observa son las calorías (64) y en la parte de arriba con letras más pequeñas “una porción de 200 ml aporta”. Pero el envase no es de 200 ml (mililitros), sino de 600 ml. En una parte muy poco visible en letras muy pequeñitas, casi ilegibles, se encuentra que las porciones por envase son tres. Una persona que tiene cinco segundos para ver la etiqueta sólo podrá ver la información proporcionada en los GDA, que resulta engañosa puesto que en la información debería decir realmente 192 calorías y el porcentaje sería 9.6%. 

Para el caso de los azúcares debería decir 48 g. (gramos) y no 16 g. como lo establece. 

Asimismo, el porcentaje que usan es totalmente engañoso por lo siguiente: 

Viene acompañado de dos asteríscos (**) para hacer la siguiente referencia: “% de los nutrimentos diarios recomendados basados en una dieta de 2,000 kcal”.

Sin embargo, ningún organismo nacional o internacional o experto en salud establecen una “recomendación” de azúcar añadida, sino una cantidad máxima tolerable. Existe, pues, un máximo tolerable, mas no una recomendación.

El criterio para el porcentaje establecido es, entonces, arbitrario, ya que no corresponde con lo establecido por los expertos, sino que la industria de alimentos y bebidas, particularmente ConMéxico, ha hecho su propio criterio para deducir ese porcentaje sin sustento científico. 

Los valores de azúcar que se establecen en el etiquetado son del 18%, pero considerando las cantidades máximo toleradas de azúcar conforme con criterios internacionales, los porcentajes son totalmente distintos.
En este sentido, por ejemplo, el porcentaje de azúcar sería del 196% de la cantidad máxima tolerada, acorde con la AHA, y de 96%, conforme con la OMS. 

No hay que olvidar que el etiquetado es la única orientación que el consumidor realmente tiene para conocer cuál es la calidad nutricia de los productos industrializados. 

Es importante que el etiquetado no induzca al error, puesto que está claramente establecido en la norma oficial de etiquetado, NOM-051-SCFI/SSA1-2010, que la información no debe inducir a error y debe ser clara (http://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5137518&fecha=05/04/2010).

El engaño sobre las atribuciones de este tipo de productos no sólo se da en el etiquetado, sino también en su publicidad (http://www.youtube.com/watch?v=Bmd3w50lYR0; http://www.youtube.com/watch?v=0wTk0cCYU1U; http://www.youtube.com/watch?v=ee9-xwmtQ_4). 

Como se puede constatar, en uno de sus comerciales ponen muchas frutas fusionándose con agua y lo hacen ver muy saludable, lo cual no corresponde a lo que en realidad ofrece su producto. 
Ingredientes:
Agua, azúcares, concentrado “Fuze Tea Limón”.
Un punto interesante en el listado de ingredientes es que se pone como ingrediente un “concentrado Fuze Tea Limón”, pero en realidad no establece exactamente qué es.
De tal forma que no sabemos, en absoluto, de qué se integra dicho concentrado; como consumidores estamos totalmente expuestos a la buena fe de que el concentrado no sea nocivo.
Suponemos, entonces, que se trata de saborizante de limón y extracto de té negro.
Valoración general:
No recomendado para consumo habitual.
Se puede consumir esporádicamente o diluido al 50% (aunque aún así el consumo de azúcar sería elevado).
Definitivamente no es un producto saludable.
Alternativa:
Preparar té negro natural en casa y añadir un poco de limón. De preferencia sin azúcar, aunque se puede usar miel o azúcar mascabado. 

No olvidemos que la obesidad es una enfermedad y además es una epidemia, que se presenta porque existe “algo” en el ambiente que está enfermando a la gente. A diferencia de otras epidemias que se han presentado en la historia, aquí entre lo que nos está enfermando se encuentra el consumo de productos ultra industrializados a lo que se le ha denominado la “dieta occidental”, que consiste en el alto consumo de productos con concentraciones elevadas de azúcar, grasa, sal, harinas refinadas y bajos en fibra.

La obesidad no es una cuestión de “decisión personal”, ya que existe un fuerte engaño con referencia a lo que consumimos (Lustig, 2010. http://www.youtube.com/watch?v=277MKP7uV5g).

Radiografía de… Antiox arándano, Del Valle, 1 litro

Antiox arándano, Del Valle, es más bien manzana.

Pero esa simulación no es la más significativa de esta bebida, pues ¡un envase de un litro contiene 26 cucharadas cafeteras de azúcar!

Por ese hecho, el consumo cotidiano de este producto podría traer consecuencias severas de salud. El etiquetado debería alertar, por ejemplo, que no es apto para personas con diabetes, ya que su consumo elevaría niveles de glucosa en sangre de forma inmediata. 

Las verdaderas características y el valor nutricional de este producto. 

Antiox arándano 1 litro (4 vasos):

Azúcar:
129 gramos por envase, lo cual equivale a 26 cucharadas cafeteras de azúcar. Esto cubre del 369 al 516% de lo que un adulto puede de consumir para todo el día, de acuerdo con la Asociación Americana del Corazón (AAC o AHA, por sus siglas en inglés), que es de cinco a siete cucharadas cafeteras de azúcar para todo un día (circ.ahajournals.org/content/120/11/1011.full.pdf+html). 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que no se debe superar más del 10% de las calorías totales, no excediendo 10 cucharadas de azúcar añadida para todo el día (www.who.int/dietphysicalactivity/strategy/eb11344/strategy_english_web.pdf). Una sola botella de la presentación de un litro de Antiox del Valle cubre el 258% de azúcar, de acuerdo con el límite máximo establecido por la OMS.
Es común que las personas utilicen jugo Antiox como opción saludable que aportará antioxidantes al organismo, sin embargo esto es un total engaño para los consumidores, ya que no saben que tan sólo un envase de esta bebida contiene ¡26 cucharadas de azúcar! 

Antiox del Valle dista muchísimo de ser una opción saludable; al contrario, el consumo cotidiano de este producto podría traer consecuencias severas de salud. El etiquetado debería alertar que no es apto para personas con diabetes, ya que su consumo elevaría niveles de glucosa en sangre de forma inmediata.
Sodio:
58 miligramos por envase, pero ¿por qué una bebida azucarada contiene sodio?
La industria de alimentos y bebidas utilizan el sodio como ingrediente para dar mayor palatabilidad (cualidad de ser grato al paladar) a los productos. 

También se utiliza para diluir el sabor intensamente dulce de los azúcares.
Al combinar azúcar, sal y/o grasa en sus productos, la industria de alimentos y bebidas procura producir una sensación placentera, que a largo plazo –como se ha estudiado– genera adicción (books.google.com.mx/books?id=QFR1M3Vwe1wC&printsec=frontcover&dq=Kessler+D.+%E2%80%9CThe+End+of+Overeating%E2%80%9D.&hl=es&sa=X&ei=a9D8UNnDIKSo2gW5wIHoCA&ved=0CCsQ6AEwAA#v=onepage&q=Kessler%20D.%20%E2%80%9CThe%20End%20of%20Overeating%E2%80%9D.&f=false).
Ingredientes:
El primer ingrediente es agua y el segundo ingrediente es jugo de manzana. Además es jugo de concentrado de manzana (26%), lo cual de acuerdo con las guías dietéticas americanas es considerado un tipo de azúcar, ya que toda la pulpa ha sido extraida. Contiene azucares (lo que no se sabe si es azúcar de caña o jarabe de fructosa, ya que la norma oficial mexicana indica que azúcares puede ser cualquier tipo de endulzante). 

Finalmente, vemos que contiene un poco de jugo de arándano (2%), sabor arándano y fórmula “jugo Del Valle”; sin embargo, no sabemos que contiene dicha fórmula.
Este producto es básicamente agua, azúcar y jugo de manzana, aunque en el etiquetado induce a creer en tu totalidad que es jugo de arándano.
Etiquetado:
El etiquetado es llamativo y de colores rojo brillante. La botella está cubierta de imágenes de arándanos frescos. 

Todo induce a creer que el componente principal del jugo es el arándano, pero no es así, más bien se trata de jugo de manzana. 

Efectivamente, se ha visto que el arándano tiene antioxidantes y se recomienda su consumo, ya que éstos brindan beneficios al organismo. 

Existen muchas personas que utilizan el producto como una fuente importante de antioxidantes y más que como jugo, lo ven como suplemento que les ayudará a mejorar su salud. 

Pero es sumamente grave que las personas crean que esta bebida es saludable, porque en la creencia de que es apropiado para la salud, hay gente que se consume hasta dos botellas en un día. Sin embargo, las personas jamás se imaginan que dicho producto contenga 26 cucharadas de azúcar. 

El consumo tan excesivo de azúcar, especialmente de forma líquida, provoca alteraciones en el organismo. 

El consumo habitual de cantidades tan elevadas de azúcar, además de diabetes, se ha asociado con padecimientos como los siguientes: hipertensión, cardiopatías, dislipidemias, pancreatitis, obesidad, disfunción hepática y adicción. 

El acceso tan frecuente de bebidas azucaradas que se tiene hoy en día jamás se había visto en la historia de la humanidad. Por ende, gran parte de la población está teniendo un consumo sumamente alto (más del 200% de lo que es tolerable consumir) de azúcar. 

A través de la ingesta de bebidas azucaradas, es fácil incrementar peso en periodos muy cortos por las cantidades tan elevadas de energía calórica que se consume y su rápida absorción.
Las letras de la información nutrimental son tan pequeñas que es difícil leerlas. 

La información nutrimental que se proporciona es para una porción de 240 ml, pero para conocer el contenido total de azúcar en la bebida se tiene que multiplicar por 4.16 (número de porciones por envase).
Si hacemos la multiplicación, entonces equivale a un total de 129 gramos y para convertirlo a cucharadas se tiene que hacer una división entre cinco (gramos por cucharada), lo que da a un total de 26 cucharadas cafeteras de azúcar. 

El consumidor, al ver el etiquetado, asume que la información presentada en la etiqueta es lo que contiene todo el producto cuando no es así. 

El Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) ha demostrado cómo los etiquetados que propone la industria son engañosos e inducen al error, aún en personas preparadas como estudiantes de nutrición (Stern D, Tolentino L y Barquera S. Revisión del etiquetado frontal: análisis de las Guías Diarias de Alimentación (GDA) y su comprensión por estudiantes de nutrición en México. Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), 2011. México).

El nombre mismo del producto es engañoso, ya que es “Antiox arándano” e induce a creer que continen arándano por el nombre y las imágenes que muestra. Pero al ver los ingredientes vemos que el ingrediente principal es azúcar y jugo de manzana. 

El etiquetado es la única orientación que el consumidor realmente tiene para conocer cuál es la calidad nutricia de los productos industrializados. Por ello, es importante que el etiquetado no induzca al error, puesto que está claramente establecido en la norma oficial de etiquetado, NOM-051-SCFI/SSA1-2010, que la información no debe inducir a error y debe ser clara (ver http://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5137518&fecha=05/04/2010).

Un factor que ha sido determinante para presentar mayor riesgo a padecer diabetes es el alto consumo de azúcares añadidos. Alguien que consume diario o frecuentemente este tipo de productos tiene un mucho mayor riesgo a padecer obesidad y diabetes [ver Vasanti S Malik, et. al. "Intake of sugar-sweetened beverages and weight gain: a systematic review", descargar (PDF, 163 Kb)].

Además, se ha observado que los altos consumos de azúcar provoca adicción, por lo cual, una vez que se convierte en hábito, es mucho más difícil dejarla de consumir [Carlo Colantuoni, et. al. "Evidence That Intermittent, Excessive Sugar Intake Causes Endogenous Opioid Dependence", descargar (PDF, 200 Kb)].
Valoración general:
No recomendado para consumo habitual en adultos, mucho menos para niños.
Se puede consumir sólo de manera muy ocasional y en porciones muy muy pequeñas (considerar que medio vaso contiene tres cucharadas de azúcar, y aun así es elevado). 

Se puede utilizar en casos de hipoglicemia. 

Pero de ninguna manera para personas con diabetes. Más bien habría que alertarlas, ya que a una persona con diabetes sí le provocaría elevación de niveles de azúcar en sangre en un lapso inmediato.
Alternativa:
Tomar agua simple y consumir los arándanos aparte. Esto traerá mayores beneficios al organismo, ya que el fruto completo es rico en fibra, vitaminas y minerales naturales.

Nota: Es importante estar alerta a los productos que se anuncian como saludables, ya que pueden resultar más peligrosos, dado que creemos que estamos consumiendo algo saludable y resulta que en realidad no lo es; sólo son engaños publicitarios. Casi siempre los consumidores no logramos detectar que dichos productos pueden ser nocivos para la salud. Por ello, es importante tener cuidado, en particular si hay alguna condición especial como diabetes o hipertensión. Los consumidores confiados en los etiquetados frontales y las leyendas más visibles frecuentemente hacemos caso a las promociones o a la información que más se resalta en los productos.